lunes, 18 de mayo de 2015

Proyecto: "Nuestro libro de cuentos"

  Este año comenzaremos un nuevo proyecto: un libro de cuentros que tenga como escritores a los alumnos de tercero.
  La idea del proyecto es fomentar las habilidades literarias de los alumnos y que vean que es posible escribir a los 8 años...
  A lo largo del año, los chicos realizarán la redacción individual de un cuento cada dos meses, que pasará por varias instancias de corrección y luego será tipeado. A fin de año se entregará un ejemplar de la antología de cuentos a cada familia.

sábado, 16 de mayo de 2015

¡Hora de escribir!

Aprovechen esta página para practicar la redacción de cuentos. Pueden comenzar dibujando y después escribiendo el final de un cuento.

Los movimientos de la Tierra

  Luego de haber visto el Sistema Solar, vamos a trabajar con sus dos integrantes que más nos interesan: el Sol y la Tierra. ¿Cómo son y qué relación hay entre ellos dos?
  
  ¿Qué pasaría en la Tierra si no existiera el Sol? La Tierra depende de su existencia, si no tuviera la luz y el calor que nos brinda sería imposible la vida. Todo estaría congelado, las plantas no podrían crecer, etc. ¡¿Podés imaginarte la vida sin el sol?!
   Además... ¿Saben qué? La Tierra gira sobre su propio eje (como cuando das vueltas para jugar al gallito ciego, pero no te preocues: ¡ella no se marea!), gracias a este movimiento llamado ROTACIÓN tenemos el día y la noche. Veamos la imagen:


















El sol ilumina solo un lado de la tierra, por lo tanto de ese lado seá de día y del otro, de noche. Para realizar este movimiento, la Tierra tarda 24 horas, por eso cada día dura... ¡24 horas!.
 Al mismo tiempo que la Tierra ROTA, realiza el movimiento de TRASLACIÓN (se traslada, va de un lugar a otro). A medida que la tierra se va TRASLADANDO, los rayos del sol pegan más o menos fuerte. Para realizar este movimiento la Tierra tarda 1 AÑO, produciendo las cuatro estaciones: verano, otoño, invierno y primavera. Observemos la imágen:





















Los Límites, según Ivan Pittaluga.

En esta oputunidad les traigo un artículo de la página Vida y Estilo que puede ayudar mucho a los padres en la educación de sus hijos, tarea que se va complejizando con el correr de los años. Espero que puedan aprovechar los consejos de este experto.

"Para educar el caracter, límites" de Ivan Pittaluga.
Ponerle límites a los hijos no es fácil y los "límites" son, sin duda, un tema polémico. Para ahondar en la cuestión, Terra entrevistó a Ivan Pittaluga, abogado (UBA) y profesor en docencia superior (UTN), quien acaba de publicar "Para educar el carácter, límites", de Ediciones Logos.





Foto: Editorial Logos

¿Cómo definiría el concepto de "límite" aplicado a la educación de los chicos?


Diría que es "pagar el precio" para que los chicos desarrollen un carácter sano. Entiendo por carácter el conjunto de hábitos buenos que le permiten a una persona desarrollar su potencial y parte del trabajo de los padres en esto es saber cuando decir sí y cómo decir no.

¿Por qué es importante ponerle límites a los chicos?

A veces los padres piensan que su tarea consiste en preservar el carácter de los chicos tal como está, pero estoy convencido de que no es así. Respetando siempre su singularidad y desde el amor incondicional, hay que ayudarlos a formar ese carácter. No nacemos respetuosos ni responsables. Nacemos egocéntricos y dependientes. Para que un niño se convierta en un adulto capaz de amar, responsable y seguro, hay que trabajar con los límites.

¿Cuándo cree que los padres deben comenzar a poner límites y cómo?

Es conveniente que en el hogar haya una estructura, una serie de normas justas y sensatas, y que los padres las den a conocer a los hijos desde pequeños. Las irán entendiendo poco a poco. El niño debe saber, por ejemplo, que limpiamos lo que ensuciamos y que si no lo hacemos, hay consecuencias. Y que el problema no es el enojo de la mamá, sino su conducta.

¿Cómo actuar con un chico al que no se le pusieron límites y que, de pronto, los padres reconocen que hacen falta? ¿Se puede revertir esta situación de falta de límites?

¡Por supuesto que se puede revertir! Como dice un proverbio chino: "el mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. Pero el segundo mejor momento es ahora". Cuando los padres se pongan firmes, el chico va a reaccionar, así que ¡prepárense!, pero le estarán haciendo un gran bien. Si el chico, por ejemplo, no sufre ahora consecuencias por su irresponsabilidad, quedará desprotegido más adelante.

¿Cómo afecta la vida social de un chico -en la escuela, en el club- el hecho de haber sido criado sin límites -o con muy pocos-?

Si uno va por una ruta con baches, sin banquinas, con mala señalización, deficientemente iluminada, se siente inseguro. Lo mismo le ocurre al chico que no sabe qué es lo correcto y lo incorrecto, dónde empiezan y dónde terminan sus derechos, de qué es responsable y de qué no, etc. Por esta carencia, hay chicos que crecen muy desorientados. Pueden volverse avasalladores de los límites ajenos, egocéntricos, manipuladores; pero también vulnerables, incapaces de cuidar de sí mismos y de hacerse cargo de sus responsabilidades. Lógicamente, la realidad siempre es un límite. A la larga, uno cosecha lo que siembra.

Si tuviera que hacer "el decálogo de un buen manejo de los límites", para orientar a los padres en la crianza de sus hijos, ¿qué consejos incluiría?

1) Vean el problema: el tiempo solo no arregla el carácter de nuestros hijos. Hay que actuar. Algunos padres se engañan pensando que "son cosas de chicos" algunas cuestiones que requieren la intervención de los padres. Un ejemplo: si no se enseña al chico a soportar algunas frustraciones, lo están preparando para ser muy infeliz. Pensar: ¿En qué clase de chico se está convirtiendo?

2) Trabajen en equipo: es importante conectarse con el cónyuge. Los chicos son muy hábiles para meter una cuña emocional si ven que no hay acuerdo entre los padres. Hay que dar amor incondicional y estructura al mismo tiempo. Si uno de los padres es el amoroso y el otro el estricto, se le está dando un mensaje confuso. La idea es: "te exigimos esto porque te queremos".

3) Trabajen en sus límites personales: para los chicos es difícil crecer si sus padres no crecen. Algunos padres tienen problemas para decir que no a sus hijos, porque tampoco le dicen no a los demás. Los chicos no son los únicos que los pasan por encima.

4) Evalúen la situación: ¿Qué problemas de límites tiene su hijo? ¿Tiene problemas con las normas familiares o en la escuela? ¿No se hace cargo de sus responsabilidades? ¿Qué sería razonable exigir?

5) Hagan un plan: describan el problema, las expectativas y las consecuencias. Por ejemplo: jugás mucho a la Play y no estás dedicando tiempo a estudiar (problema) así que vas a estudiar desde las 17 a las 18.30 (expectativas) y si no lo hacés, te quedarás sin la Play por una semana (consecuencia).

6) Presenten el plan: en un momento tranquilo, presenten el plan a su hijo. Expliquen por qué (es a favor de él, no en su contra) describiendo la conducta ("no estás haciendo las tareas") sin atacar la autoestima ("sos un vago"). Negocien si hay algo que negociar ("Está bien, será de 17.30 a 19). Ustedes no pueden manejar la conducta del chico, pero sí deben manejar las consecuencias: si eligió no hacer la tarea a la hora acordada, eligió perder el uso de la Play por una semana.

7) No aflojen: el momento difícil es cuando llega el momento de la transgresión. ¿Ustedes van a hacer cumplir la consecuencia o no? ¡Ahí está la parte ardua! Sean asertivos y háganla cumplir aunque proteste (¡va a protestar!).

8) Sepan distinguir entre dolor y daño: decirle que no al capricho de un hijo lo hace sufrir, pero no le hace daño. Muchos padres se equivocan porque evalúan mal el dolor de sus hijos, a veces porque se identifican demasiado con él, o "necesitan" que los quieran. Otras veces sienten que si ponen límites, quitan amor. ¡Justamente es lo contrario! Por amor a los hijos uno se toma la molestia de ponerles límites.

9) Las consecuencias tienen que "doler": le tiene que importar. Al mismo tiempo, conviene preservar lo bueno: es preferible quitarle la computadora o el permiso para salir que sacarle el deporte. Deben ser proporcionadas, razonables, adecuadas.

10) Siempre asegúrese que el tanque emocional de su hijo esté lleno.Hay que amar a los hijos incondicionalmente, pero el chico necesita sentirlo. Es interesante comprender cuál es el lenguaje afectivo del hijo: el contacto físico (abrazos, caricias), las palabras de afirmación, el compartir tiempo con él, los regalos o la ayuda. Asegúrese de comunicar al chico su afecto cuando le pone límites.

¿Qué mensaje les daría a los padres?

Poner límites es una tarea ardua, pero vale la pena. Los mismos chicos lo reconocen. Ellos van a protestar y quejarse, van a tratar de manipularlos con la culpa o la comparación (¡a todos los dejan menos a mi!) pero no aflojen. Júntense con otros padres para fortalecerse y resistan. Los hijos se lo van a agradecer. 

Otros títulos educativos de Iván Pittaluga: 
"Cómo cosechar buenas notas", 2009, Ed. Sembrar Valores. 
"El perfil educativo del tutor", 2011, Ed. Logos. 
"Saberse amado, saberse capaz", 2012, Ed. Logos